











Un año más, los supervivientes de la División Azul y sus amigos y camaradas han conmemorado la trágica jornada de Krasny Borj, donde perecieron casi la mitad de todos los caídos en el frente ruso. Muchos ya no pueden acudir al acto por su avanzada edad y por los achaques naturales, pero el espíritu se mantiene intacto y los ideales intocables.
Numeroso público se dio cita en el entrañable acto, uniéndose jóvenes y mayores en la conmemoración de una gesta gloriosa de las armas españolas, que quedará para los anales de la historia, como una más de las legendarias hazañas propias del caballero hispánico.
Cruces y banderas, señas de identidad de una Patria que no se resigna a morir, que vive en la sangre de sus mejores hijos, que levantan sus ojos al cielo y que gritan
¡ ARRIBA ESPAÑA !
El olvido es la verdadera muerte. Por eso, para Dios no son héroes anónimos ni soldados desconocidos. Por eso, nosotros no les dedicamos anodinos, asépticos y agnósticos minutos de silencio. Rezamos el Padrenuestro, cantamos el "Cara al sol" y los tenemos
¡ PRESENTES !
El acto comenzó con la ofrenda de flores u un responso dirigido por el Padre Joaquín Fernández de la Prida. Después, la corneta dio el Toque de Oración y por fin se cantó el "Cara al sol" con los gritos de ritual.
Entre los asistentes, la Presidente de División Azul, Lucinda Aguelo; el Vicepresidente, Antonio Vallejo; la Secretaria de la Confederación Nacional de Combatientes, Marisa Calleja; José Luis Alemán, José Luis Jerez, José Luis Corral, Jorge Álvarez, Agustín Cebrián, Carlos Pérez de Tudela, Alberto Torresano, Luis Benítez de Lugo jr., etc.
En el cercano mausoleo de la Legión Cóndor se rezó otro responso, volvió a sonar la corneta y se cantó "Yo tenía un camarada".
Del mismo modo se procedió en el mausoleo de los caídos del Cuartel de la Montaña, cantándose esta vez el "Prietas las filas".
Posteriormente, se celebró una Misa en la Iglesia de los Jerónimos, en sufragio por las almas de los caídos y de todos los miembros de la División Azul fallecidos. Ofició el Cura Párroco, Don Julián Melero. La ceremonia fue solemnizada por el órgano, que además de otros cantos religiosos, tocó el Himno Nacional a continuación de la Consagración, "La muerte no es el final" durante la Comunión y el Himno de la División Azul mientras se besaba la bandera.
Al final, beso a la bandera, comenzando por el Sacerdote, como signo de amor a la Patria y a todos sus hijos, representados por la enseña nacional.
Ya en la calle, el "Cara al sol" volvió a resonar en las señoriales calles del Barrio del Retiro, para asombro de muchos viandantes.
Fotos y reportAJE:
Mce -aje (c) 2009

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada